Mi primer partido con la demo del PES apenas duró hasta mediados de la segunda parte. Apagué la PS3 y me fuí al desván, a sacar la PS2 con el Pro Evolution Soccer 6 (tenía todos los datos de la Liga Master en la Memory Card y todos los equipos con sus nombres verdaderos mediante edición). Jugué un par de partidos. Luego uno a dobles con mi hermano. Y volví a probar la demo del PES 2009. ¿Qué había podido pasar para que un juego tan genial se hubiera convertido en semejante despropósito?
Konami se ha dormido en los laureles. Llevo jugando a la saga de Konami desde el ISS ‘98 de la PSX (aunque sé de personas que empezaron todavía antes) y hasta ahora no había habido ni un solo FIFA, NI UNO, que se hubiera acercado lo más mínimo a la calidad del Pro. Vale, podían tener todas las licencias que quisieran, pero la jugabilidad era penosa. El salto a PS2 fué especialmente escandaloso para FIFA, que cada año tenía un juego que había obviado los aciertos del anterior y se dedicaba a reinventarse completamente, lo que culminó en estupideces como la mira telescópica para lanzar faltas. Pero esta vez ha sido Konami quien la ha cagado. El paso a la actual generación le ha sentado como un tiro de escopeta en la rodilla, siendo la herida rociada posteriormente con sal. Ahora parece que PES ha perdido el norte, mientras FIFA se acerca a la simulación (como dije en las Primeras Impresiones que hice del juego hace un par de semanas). Bueno, ahora toca lo difícil. Describir los fallos que adolece el juego.









